Amor

Hace un tiempo escuché en una película una frase que resonó en mi interior, creando una verdadera onda expansiva.

“Tenemos el amor que creemos merecer”

Tan sencilla como suena, me pareció demoledora, aplastante. El hecho de crear el amor que nos llega es un acto interior, no exterior. Nada de destino, nada de suerte, simple y llanamente estamos creando nuestra historia de amor, de desamor, de quimera o realidad mal acomodada, no nos es dado ya escapar de esa realidad puesto que nos esmeramos en crearla.

No soy ni religioso ni metafísico, sólo un ferviente creyente de la causa/efecto. Si estás enamorado de tu mamá, al final vas a tener una mujer como ella, o peor aún, vas a tener a una pobre mujer a la que a fuerza de comparar con tu madre harás trizas emocionalmente porque (según tu perspectiva) nunca será como ella. O si fuiste maltratada por tu padre en la infancia buscarás una relación destructiva en la cual tu marido sea tu padre golpeador de nuevo.

Ahora, la clave aquí es la palabra “creemos”…

Seguramente el cabrón con la esposa-mamá “cree” que merece que su mami lo cuide y lo consienta toda su vida, por eso al no tenerlo, o no en la medida ilimitada de mamá, se pone pendejo y hasta se divorcia, adivinen para qué… ¡Exacto! ¡Para irse a vivir con su mamá!

Y mujercita golpeada “cree” que merece las madrizas sólo porque, al ser lo único que conoció, lo toma como algo natural, incluso necesario en las relaciones.

En realidad este post es de ardilla, intenté entrar a una relación pero no me dan ni para a delante ni para atrás y “creo” firmemente en que merezco respeto, digo, si me quieres me buscas, si no pues a la chingada, pero a medias pues no.

He dicho.

 

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